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    Sobre Rumanía

    Valaquia y Oltenia

    Valaquia es el antiguo Principado de la parte baja del río Danubio, cual en 1859 se unió al estado de Moldavia para formar Rumanía. Su nombre se deriva del de los valacos, que constituían la población mayoritaria. Valaquia se limita al norte y al noreste con los Cárpatos de Transilvania, en el oeste, sur y este por el río Danubio, y en el noreste por el río Siret. Tradicionalmente se considera que fue fundada en 1290 por Radu Negru, un gobernador militar de Fagaras, provincia del sur de Transilvania, que cruzó los Cárpatos y se asentó en Campulung. El nuevo Principado fue inicialmente dominado por Hungría, de cuya dominación feudal y proselitismo habían huido los valacos ortodoxos. Basarab I derrotó al rey húngaro Charles Robert en 1330 y aseguró la independencia de Valaquia.
    El nuevo Principado prosperó gracias a su rico potencial agrícola y a la ruta comercial que lo cruzaba, conectando Europa del Norte y el Mar Negro. Se enfrentó a peligros por parte de Hungría, cual trató de restaurar su dominio, así como por los turcos otomanos, que extendieron progresivamente su control sobre la península Balcánica durante el siglo XIV. Empezando con 1391 el príncipe Mircea el Viejo se vio obligado a pagar tributo a los turcos, y en 1417 tuvo que reconocer la soberanía turca.

    Al mismo tiempo, Valaquia pudo mantener su propia dinastía, el territorio y la religión. Sin embargo, empezó a pagar tributo y a ofrecer beneficios comerciales al Imperio Otomano, y se convirtió en un gran proveedor de productos agrícolas para los turcos. En el mismo tiempo, se le pidió de alinear la política externa a la del Imperio y de someter a la decisión del sultán en lo que concernía el gobernante.
    Muchos príncipes continuaron de oponerse a los turcos: Vlad el Empalador y Miguel el Valiente, cual en 1600 logro unificar durante un corto periodo Valaquia con Moldavia y Transilvania. Pero Valaquia cayó bajo la dominación turca. Empezando con 1716, los turcos dejaron de elegir el príncipe de Valaquia de las dinastías locales, y en cambio nombraban a un influente Fanariota, un gerente griego del Imperio Otomán. Durante el siglo XVIII, creció la influencia rusa y en 1774 Rusia tomó el derecho de intervenir en sus políticas, aunque la soberanía turca se mantenía.

    La rebelión de 1821 hizo acabar el impopular régimen fanariota. Bajo la supervisión de Rusia se hicieron una variedad de reformas políticas, incluso la adopción de una Constitución en 1831 – los Reglamentos Orgánicos. Una vez acabado el monopolio comercial turco, florecieron las oportunidades para los grandes terratenientes de tratar con la Europa del oeste, mientras que al mismo tiempo creció la presión laboral para los paisanos valacos, que solo en 1864 recibieron su libertad completa.

    La guerra de Crimea de 1856 y la presión de las potencias europeas llevaron al final el protectorado ruso. La asamblea gobernante de Valaquia, influenciada por el creciente movimiento de nacionalismo rumano, votó en 1859 la unificación del país con Moldavia, bajo el príncipe Alexandru Ioan Cuza, lo que llevó a la formación de Rumania, cuya independencia de los turcos se formalizó en 1878.

    Rodeada por el río Olt, los Cárpatos centrales y el Danubio, Oltenia goza de una posición natural favorecida, que permitió que se desarrollase un espíritu local especifico. Las bellezas de la zona son reconocidas al nivel internacional: las esculturas de Constantin Brancusi – la Columna del Infinito, la Puerta del Beso, la Calle de la Sillas y la Mesa del Silencio – y los monasterios de Tismana y Horezu, construidas en el estilo arquitectural Brancovenesc.

    En Oltenia se encuentran también lugares de una naturaleza espectacular: la Valle Jiului, a lo largo de cual se formó un pasaje muy bello entre Oltenia y Transilvania, y la Valle de Olt o las cuevas de Polovraci o Muierii, que son verdaderas reservaciones arqueológicas.