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    Sobre Rumanía

    Moldavia y el sur de Bucovina

    El Principado histórico de Moldavia duró desde el XIV al siglo XIX. Sólo la región hasta el río Prut se mantiene dentro de las fronteras de Rumania, mientras que el resto de la provincia es anexada por Rusia en 1812 y se convierte en la actual República de Moldova.
    Durante los siglos de antes de la fundación de Moldavia, las regiones del norte estaban pobladas tanto por valacos como por los eslavos que habían migrado al sur desde Ucrania. En el siglo XIV, el rey húngaro Carlos Roberto de Anjou, intentó expandir la influencia de la Iglesia Romano-Católica y el Imperio húngaro al este de los Cárpatos, después de la caída del régimen de Cuman. En 1353, Dragos, un Knez rumano de Maramures fue enviado por el rey de Hungría para fundar una nueva provincia de Moldavia con la capital en Baia. Dragos obtuvo la victoria y extendió la nueva provincia hacia el norte, hasta Radauti.
    Algunos años más tarde, en 1359, Bogdan de Cuhea cruzó los Cárpatos, tomó el control de las regiones de Moldavia y logró sacarla de bajo del control de Hungría. Las fronteras de Moldavia perduraron durante más de 600 años, hasta el siglo XIX. La primera capital de Bogdan fue en Radauti, y más tarde fue trasladada a Suceava. Su pueblo natal de Cuhea en Maramures ahora se conoce como “Bogdan Voda”.

    Entre los más conocidos voivodas de Moldavia medieval destacamos a Pedro I, que fundó las fortalezas de Neamt y Suceava, y que amplió las fronteras en 1388 para incluir la región de Pocutia, ahora parte del territorio de Ucrania. Estéban I defendió Moldavia con mucha fuerza contra los húngaros durante el intento de invadir la provincia en el año 1394, consecuencia de que Esteban había aceptado la soberanía del Rey de Polonia. Alejandro el Bueno negoció un tratado de paz con Polonia en 1411 y en 1420 defendió Moldavia en Cetatea Alba contra el primer ataque de los turcos.

    El más famoso de los voivodas moldavos es Esteban el Grande (1457-1504). Él tuvo éxito en 34 de las 36 batallas contra los turcos, y construyó una nueva iglesia por cada de sus victorias, construyendo así los famosos monasterios pintados del norte de Moldavia.
    La última campaña de Hungría para reganar la soberanía en Moldavia fue en 1467, conducida por el rey húngaro Matías Corvino. Su armada avanzó a lo largo del valle del Siret, conquistando Bacau, Roman y Targu Neamt, pero fue derrotado en Baia por Esteban el Grande.

    Los turcos tomaron Cetatea Alba en 1485 y en 1489 Esteban el Grande aceptó pagar un tributo al Imperio Otomano a cambio de la autonomía. Esta parte del sur de Moldavia fue originalmente conocida como Besarabia, según los voivodas de Valaquia de la familia Basarab que gobernaron la zona. En 1538 los turcos se unieron con los tártaros para invadir Moldavia. Petru Rares (1527-1538), hijo de Esteban el Grande, derrotó a los tártaros, pero fue traicionado por sus acompaniantes y tuvo que huir a Transilvania, así que Moldavia fue anexada por el Imperio Otomano. El capital se trasladó a Iasi en 1565. Durante los períodos de ataques tártaros, batallas con los otomanos, la dominación del Imperio Otomano, y las disputas internas entre los boyardos y los voivodas, gran parte de Moldavia se quedó destrozada, y muchas aldeas despobladas. El período más grave de la explotación turca fue entre 1711 y 1824, bajo el régimen fanariota, cuando los gobernantes fueron impuestos por los turcos. Los fanariotas eran griegos del barrio Fanar, en Constantinopla.